Desde lejos
se escucha tu ronquido
de león multicolor
Imparable rinoceronte del potrero
vestido en rojo, amarillo brillante
o verde italiano
dejas las mil y griegas
de tus huellas
tajando la tierra inculta
o mientras la aporcas
en camellones y surcos ordenados
Entre tus desmesuradas patas
de elefante
va tu conductor
en sillín escaso
cuando harneas el orbe
en mil discos y garras aceradas
o lo espolvoreas hecho terráqueo avión
con pócimas y bálsamos.
Tu rugir poderoso
proclama tu corona
de animal rey
de los sembrados
Nuevo buey manso y potente
Tractor, Barón de las araduras
Gran marqués del rastraje
Conde-duque melgador
Príncipe de los campos
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